¿Cuáles son los factores biológicos y psicológicos que influyen en el enamoramiento?
Cada 14 de febrero se celebra el Día de San Valentín
Carabobo.- Desde el comienzo de la existencia de la humanidad, relatos, cuentos y poemas reflexionan sobre el amor romántico. La pregunta de qué es el amor ha sido cuestionada por varios antepasados expertos, lo que ha llevado a varias interpretaciones que se unen en que es “un sentimiento universal”.
Para Andrea Rivero, especialista en psicoterapias de tercera generación, incluida la Terapia Conductual Integral de pareja, este sentimiento es una respuesta o estado emocional cuya función principal es de cercanía y acompañamiento; sin embargo, desde una aproximación más estructurada y científica, puede verse como un constructo universal integrado por tres componentes: intimidad, pasión y compromiso.
“Al ser universal, esta es una experiencia vivida por cada ser humano. Cabe acotar que la forma de expresarlo o vivirlo ciertamente se verá influenciada por factores diversos, como el contexto sociocultural de cada individuo, así como también creencias aprendidas en torno al significado del mismo”, afirmó.
¿Qué ocurre en la psique cuando nos enamoramos?
La experta contestó que, desde una perspectiva psicobiológica, el amor supone una serie de reacciones neuroquímicas en donde se ven involucrados: el sistema límbico y los neurotransmisores como la dopamina, norepinefrina, serotonina y hormonas, como la testosterona y estrógenos.
No obstante, señaló que por sí solos estos cambios fisiológicos no son suficientes ni determinantes del enamoramiento, pues suelen ser reacciones similares a las que experimentamos frente a otras vivencias de carácter no romántico.
“Es en este punto donde toma importancia el componente cognitivo y la interpretación que le damos a esas sensaciones dentro de un contexto determinado y, por supuesto, la importancia de que pueda externalizarse a través de conductas de cercanía, apoyo, compañía, cuidado, entre otras”, destacó Rivero durante una entrevista a Notitarde.
¿Cómo elegimos a la persona de la que nos enamoramos?
A esta interrogante, Rivero explicó que más que “elección”, se trataría de la interacción de una serie de variables y el grado en el que las conductas se ven reforzadas como: intereses compartidos, momentos de intimidad, pasatiempos, planes, expectativas y concepciones o creencias que se manejan en torno al tipo de pareja que se busca, las cuales se conforman a lo largo de la vida.
“Desde luego, para que esto ocurra debe haber una primera conducta de cercanía, apertura y disposición que nos permita entrar en contacto con la otra persona y evaluar qué tanto las variables mencionadas pueden sumar o no al interés de mantener el vínculo”, indicó.
Agregó que, aunque el amor es una respuesta emocional innata, lo aprendido es la forma en cómo se elige manifestarlo, esto es por las acciones comprometidas y encaminadas hacia lo que verdaderamente es importante.
¿Cómo participan los apegos y la infancia?
Por su parte, el terapeuta narrativo Miguel Ángel Fernández-Betancourt expuso que los aprendizajes de la infancia y los apegos tempranos pueden influir en las elecciones afectivas.
“Las interacciones con nuestras figuras de cuidado en los primeros años de vida tienden a moldear los esquemas de respuesta emocional y relacional que traemos a la adultez, funcionando como una suerte de predisposición a cómo nos sentimos ante ciertas interacciones, así como la respuesta que podemos dar ante las mismas”, profundizó.
No obstante, expresó que estas nunca deben verse como sentencias inamovibles para todas las relaciones que buscamos.
Amor a primera vista
El terapeuta narrativo comentó que, para quienes lo han experimentado, este fenómeno sí existe, pero no hay que olvidar que el amor es un constructo de muchas caras, lo que significa que ese “flechazo” es una pequeña ventana de la experiencia más amplia que se asocia al “amor”.
Recalcó que el hacer “clic” con esa persona bastante tiene que ver con el aprendizaje de vida.
“Las personas con las que nos sentimos inmediatamente atraídos suelen tener características que han sido reforzadas en nuestra historia personal. De aquí que mucha gente hable de tener un ‘tipo’ que le simpatiza más”, mencionó.
Continuó que no se trata de que no podrían construir una relación satisfactoria con personas que se escapen de esas “preferencias”, solo que, en su historial de relaciones previas, han aprendido a favorecer ciertas características concretas del físico y la personalidad.
¿El amor es ciego?
A su vez, con respecto a si el amor es ciego, la psicóloga Rivero respondió que se podría entender con la metáfora de unos lentes cuyos cristales sean azulados.
“Esto hará que nuestra forma de percibir las cosas sea a través de ese color específico, minimizando la oportunidad de atender otros colores; oportunamente, estaremos actuando y respondiendo en función de lo que vemos a través de nuestros ojos”, argumentó.
Prosiguió asegurando que a medida que la fase del enamoramiento va transcurriendo, el filtro azul de los lentes comenzará a desaparecer, creando que ahora ya no todo es de ese color específico, sino que existen otros tonos, y muy probablemente no sean tan agradables.
¿Aceptamos el amor que creemos merecer?
La experta sostuvo que intentar dar una única explicación sería muy sesgado y que, en su lugar, podemos aproximarnos al hecho de que todos jugamos un papel determinado dentro de nuestro contexto histórico, uno en el que influimos y somos influenciados.
“Más allá de ‘aceptar’ como si se tratara de algo consciente o deliberado, casi como si fuese la persona quien decide estar dentro de un vínculo dañino, hablamos de respuestas aprendidas dentro de un contexto determinado”, observó.
Afirmó que ella no diría que “aceptamos el amor que creemos merecer” sino que “vivenciamos el amor a través de la conceptualización que hemos aprendido sobre el mismo”.
Amor no correspondido
Rivero argumentó que el amor no correspondido podría ser doloroso, porque no ser queridos tal como se quiere, luego de desarrollar un vínculo afectivo, representa una pérdida de un componente significativo de la vida donde antes se encontraba; debido a ello, esto se puede ver como un proceso de duelo que trae consigo una herida emocional.
“Un amor no correspondido implica perder a alguien, o las expectativas que habíamos construido sobre las experiencias significativas que se pudieron haber tenido en compañía de esa persona. Esto desafía las narrativas que construimos sobre quienes somos en relación con los demás”, comentó.
Siguió que vivimos en una cultura donde el amor correspondido es idealizado y visto como un indicador de valía personal, por ende, los individuos entienden la falta de reciprocidad como una señal de insuficiencia o falta de merecimiento.
“Pero el duelo es una transición a un nuevo contexto de la vida donde nos acomodamos a encontrar nuevas formas de responder y funcionar. Perseverar en vínculos unilaterales puede intensificar el sufrimiento”, aclaró.
Por el Día del Amor y la Amistad, que se celebra el 14 de febrero, fecha que también es conocida como Día de San Valentín, el equipo de Notitarde deseó efectuar un trabajo en donde se exponga a nivel psicobiológico al amor y toda su estructura, para permitir, así, entenderlo con más amplitud.