Una vez que fue llevado a la comisaría, según el informe policial, el adolescente declaró que siempre había tenido desavenencias con sus padres, que eran adoptivos. Según él, el jueves 16 de mayo, sus padres "le llamaron vago, le quitaron el móvil y, al no poder utilizarlo para una presentación escolar, planeó matarlos".
Indicó que él sabía dónde había escondido su padre el arma, la tomó y la probó momentos antes del crimen. El viernes disparó a su papá cuando estaba en la cocina de espaldas; su hermana oyó el tiro, entró en la habitación y recibió un disparo en la cara.
Después de matar a ambos fue al gimnasio y cuando regresó, esperó a su madre, que fue asesinada en cuanto vio los cadáveres de su marido y su hija. El adolescente llegó a clavar un cuchillo en el cuerpo de la víctima al día siguiente.
El caso se registró como un delito de homicidio, feminicidio, posesión o portación ilegal de un arma de fuego de uso restringido y profanación de cadáver.